lunes, 29 de mayo de 2017

Di.

Di.
Di tanto que me quedé seca, seca de todo.
Di mis memorias.
Di mi agua salada; y la dulce.
Di mis caricias y tatué mis huellas dactilares.
Di.
Lo dí.
Di mis secretos.
Di mis vergüenzas.
Di mis ilusiones.
Mis noches en vela.
Mis mañanas con sus "buenos días".
Di mi alma en ocasiones.
Hasta las sonrisas las di.
La ansiedad y la calma.
Mis misterios y temores.
Todos ellos los di.
Mis oídos lo escuchaban todo, mis consejos también di.
Toda la maquinaria que hace "bom-bom" una y otra vez, hasta esa la di.
Di hasta la clave para hacer sufrir, mi propia clave; la trampa para mí.
Ilusa de mí.
No paré hasta verte sano, hasta verte reír, hasta sentir tu tranquilidad, tu "bom-bom" latiendo con naturalidad.
Te di los orejones, mis manos, mis discusiones.
Me conocí hasta en el peor de mis momentos, hasta eso te di.
Y todo lo que he recibido desde un tiempo a esta parte ni lo quise ni lo pedí, ni lo merecía bajo ningún concepto y por ello huí.
Huí de rincones, de lugares, fotos, escritos, regalos, envoltorios, entradas de cine, cajas rojas de lo que un día bebí.
Quise huir de todo, pero finalmente vuelvo aquí.
Vuelvo como cada día vuelvo a acordarme de lo que un día fui, a salpicarme los ojos estos que antes te miraban sin fin.
Y aunque huyera de todo, vuelvo ahí, al que hace "bom-bom", al que no para de latir; que se va sanando con el tiempo y a la mínima se siente herido, a ese vuelvo, ahí.
Porque sabes lo que fue, lo que fui y lejos de culpas o culpables, aunque te debería maldecir, solo sonrío por algo; porque creo que un poco de mi ser se quedó en ti.
En tus recuerdos que ahora borras con nuevas historias; en las caricias que un día te di,
en la calma que según te daba, en el amor que nadie te hizo sentir.
No guardo ni pizca de rencor, por más que lo intenté no lo conseguí.
Si un día recuerdas algo de lo que solías decir,
también recuerda todo lo que hice, y lo que te di.
Y que no me arrepiento de nada, de nada de mi.
Pero ojalá que nunca pases por lo que me ha tocado a mi.