jueves, 20 de octubre de 2016

Vigésimo séptimo

Ese día comprendí que los "siempre" también se acaban, que para continuar había que ser egoísta, que me había dejado trozo de mí en esa historia y que por mucho que quisiera no la podía manchar porque había sido maravillosa.
Ese día entendí que en ocasiones tu sacrificio da la felicidad a esa persona y que era capaz de sufrir para que fuera feliz.
Ese día temí recaer y mis ojos estuvieron cubiertos de agua de mar sin forzar nada.
Ese día el alma hablaba.
Entonces entendí que esa historia marcada por el número vigésimo séptimo había finalizado y no había sido yo la que había borrado dos de los puntos suspensivos para reflejar el punto final pero lo tenía que aceptar y continuar mi camino.