jueves, 20 de octubre de 2016

Vigésimo séptimo

Ese día comprendí que los "siempre" también se acaban, que para continuar había que ser egoísta, que me había dejado trozo de mí en esa historia y que por mucho que quisiera no la podía manchar porque había sido maravillosa.
Ese día entendí que en ocasiones tu sacrificio da la felicidad a esa persona y que era capaz de sufrir para que fuera feliz.
Ese día temí recaer y mis ojos estuvieron cubiertos de agua de mar sin forzar nada.
Ese día el alma hablaba.
Entonces entendí que esa historia marcada por el número vigésimo séptimo había finalizado y no había sido yo la que había borrado dos de los puntos suspensivos para reflejar el punto final pero lo tenía que aceptar y continuar mi camino.

viernes, 7 de octubre de 2016

OJOS QUE VEN

Hay tormentas que dejan muchas lluvias.
Hay humanos que en nada te dejan todo y otros que pese a todo no te dejan nada.
Hay alegrías que acaban en penas y penas que con el tiempo traen alegrías.
Hay mucha palabra suelta y pocos hechos cuando no hacen falta palabras.
Hay muchos regalos caros pero pocos que salen del alma.
Hay mocos para aquellos que no saben sonárselos.
Hay circunstancias que no se repiten y otras que se viven mil veces gracias al recuerdo.
Hay quien te odia mientras te sonríe y quien te ama en silencio.
Hay lágrimas detrás de sonrisas y quien te saca la sonrisa tras las lágrimas.
Están los que te dan todo aunque tú no des nada, y quien nada te da mientras todo lo das tú.
Hay quien tiene huevos sin ser hombre.
He visto batallas a destiempo y fuerzas sacadas de donde no parecía haberlas.
He visto rezar cuando las cosas se tuercen pero no gastar un segundo en agradecer cuando las cosas van bien.
He visto lo increíble y me he quedado esperando ver lo esperado.
He visto el arco iris aparecer tras la lluvia y a quien ha aprendido a bailar bajo esta.
He oído críticas de un ángel y poco después unirse este con el diablo.
He visto agradecer a quien no ha hecho nada y ni una mueca de agradecimiento para aquel que lo ha hecho todo.
He visto palabras que salen del corazón y corazones tristes por falta de palabras.
También he comprobado que no es cuestión de cantidad sino de calidad.
Es cuestión de superar, aprender, olvidar y callar.