jueves, 8 de septiembre de 2016

CASTILLO DE ALMA

Abrazar a un familiar al que quieres con toda tu alma y la carretera se ha situado en vuestros caminos. Sonreír a una niña pequeña que te transporta a la época de tu vida en la que tú eras como ella. Comer un helado que quiere dejar un pedacito de sí en tu camisa recién lavada y planchada. Mirar al cielo creando formas con la maravillosa herramienta de la imaginación. Pasar por la puerta de una casa donde has pasado la mitad de tu vida en cuerpo y alma y la otra mitad en alma, solo. Derramar una lágrima, tras otra, escuchando esa canción que despierta tus seis sentidos. El sexto se trata de ese amor incondicional que regalas por donde pisas haciendo que crezca hasta la hierba pisada, la hierba que tiene un color amarillento, esa por la que no apuesta nadie. Ese movimiento de mano para decir un, no "adiós", si no un "hasta pronto" a esa persona que parte hacia un capítulo mejor. La voz de esa persona que no te puedes quitar de la cabeza mientras que se ruedan episodios de tu vida en un lugar llamado "tu ser". Emocionarte mientras ves un documental donde heroínas dan la luz a ese ser que llevan en sus entrañas desde hace nueve meses o menos y les han dado la oportunidad de aprender lo que significa amar a alguien. Esos lunes que te dan la vida que te han quitado esos sábados. Esas tardes de chocolate caliente con pastas mientras lees un libro o ves una película que te ha emocionado hasta tal punto que el sofá está lleno de pañuelos usados. Charlas con esa hermana que entiende lo que te pasa y si no lo entiende, te escucha y te respeta. Que aunque no te comprenda, no te juzga, porque siempre estuvo ahí y lo sigue haciendo. Borrar poco a poco los recuerdos de esas personas con las que compartiste mucho más que años, compartiste la vida aunque ahora se la hayan entregado a ... suspirar sin poder acabar la frase porque sabes que no merece la pena, quieres que corra el tiempo, pero el tiempo ni corre ni se detiene, el tiempo necesita su tiempo para que transcurra y cree las historias que caracterizarán tu vida, con la que crearás la historia que vivirás más a fondo, que vivirás en primera persona. Ver cajones vacíos pero que sabes que a partir de ahora llenarás con aquello que merece más la pena. Continuar el viaje con otra maleta donde guardar aquello que llevas contigo, llevas ya muchas maletas, lo sabes, todas y cada una de ellas te las vendieron como la mejor del mercado pero ha llegado un momento en que se ha roto, en que ya no tiene arreglo y cuando has ido a quejarte, los responsables de esa garantía se han lavado las manos. Sé que has dejado de confiar en maletas, pero llevarlo todo a tus espaldas no es fácil, por eso has comprado recientemente otra y la estás comenzando a usar. Sacar otra tirita. Tomar una infusión con hielo en verano. Desnudarte en cuerpo y alma ante ti, ante tus miedos, mostrarlo todo ello ante la persona que lleva viviendo contigo desde ese diecisiete de noviembre. Tatuar en la piel aquello que es básico para ti, porque en tu alma lleva tatuado nueve meses antes que llegaras al mundo. Confiar cada día un poco más en esas posibilidades que te demostraste a ti misma que existen. Reír entre medias. Pensar en ese periódico en el que finalmente no publicaste ese episodio amargo que deseabas que conociera todo el mundo. Mundo que está donde no le corresponde. Correspondencia que no encaja con todo lo que una vez soñaste, una tras otra. Ahora representas aquello en lo que nunca creíste pero la vida te ha enseñado que debes mostrar al mundo que también se puede. Amor que duerme en tus noches de ansiedad de la mano de un peluche que dice que me quiere. Pintarte los labios color rojo para llenar de señales aquello que besas, zapatos de tacón para rasgar el suelo. Promesas que no se cumplieron a los dieciséis porque entiendes que cada momento se vive cuando tiene que ser, ni mas ni menos. Transportarte a esa playa que arrastra olas hasta tus pies o tu mente. Abrazar a tu madre y susurrarle que es lo mejor que te ha pasado en la vida. Conocer lo que significa amar como si te mordieran el alma. Alma que muestras desinteresadamente. Planes que no se han hecho y que no tienes ganas de hacer. Que es que ahora dices que te quieres dejar lleva. Que si duermes sobre una toalla de seda, esta te puede transportar hasta París, la ciudad del amor. Y que entiendes que el amor también se puede encontrar en un Londres nublado que mucho antes de lo que piensas pisarán tus pies. Sonreír al castillo de tu pueblo porque es curioso cómo algo en ruinas puede ser precioso al alumbrarse con la extraña luz de unos fuegos artificiales. El significado del ruido de cada fuego estallando en el cielo quedará por siempre en ti, porque hay un cachito que no se comparte; solo Dios lo sabe por ser cómplice.

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