jueves, 22 de diciembre de 2016

Prohibición

Y podría ser una prohibición pero era y se mantenía un día y otro, y otro.
Y no se podía remediar.
Aparecía de nuevo la imagen del deseo.
De lo que fue y aún era en el país del limbo, en el país del recuerdo.
Y la piel se unió y resurgió la chispa que se sopló antes de que ardiera más.
Y se pudo parar reteniendo las ganas a más no poder, y hubo un "adiós" vacío y lleno de dudas porque algo seguía uniendo a esas dos almas aunque el mal estuviera remolineando alrededor de lo que podría ser un cuento de princesas. Pero claro, en los cuentos todo se tuerce.

jueves, 20 de octubre de 2016

Vigésimo séptimo

Ese día comprendí que los "siempre" también se acaban, que para continuar había que ser egoísta, que me había dejado trozo de mí en esa historia y que por mucho que quisiera no la podía manchar porque había sido maravillosa.
Ese día entendí que en ocasiones tu sacrificio da la felicidad a esa persona y que era capaz de sufrir para que fuera feliz.
Ese día temí recaer y mis ojos estuvieron cubiertos de agua de mar sin forzar nada.
Ese día el alma hablaba.
Entonces entendí que esa historia marcada por el número vigésimo séptimo había finalizado y no había sido yo la que había borrado dos de los puntos suspensivos para reflejar el punto final pero lo tenía que aceptar y continuar mi camino.

viernes, 7 de octubre de 2016

OJOS QUE VEN

Hay tormentas que dejan muchas lluvias.
Hay humanos que en nada te dejan todo y otros que pese a todo no te dejan nada.
Hay alegrías que acaban en penas y penas que con el tiempo traen alegrías.
Hay mucha palabra suelta y pocos hechos cuando no hacen falta palabras.
Hay muchos regalos caros pero pocos que salen del alma.
Hay mocos para aquellos que no saben sonárselos.
Hay circunstancias que no se repiten y otras que se viven mil veces gracias al recuerdo.
Hay quien te odia mientras te sonríe y quien te ama en silencio.
Hay lágrimas detrás de sonrisas y quien te saca la sonrisa tras las lágrimas.
Están los que te dan todo aunque tú no des nada, y quien nada te da mientras todo lo das tú.
Hay quien tiene huevos sin ser hombre.
He visto batallas a destiempo y fuerzas sacadas de donde no parecía haberlas.
He visto rezar cuando las cosas se tuercen pero no gastar un segundo en agradecer cuando las cosas van bien.
He visto lo increíble y me he quedado esperando ver lo esperado.
He visto el arco iris aparecer tras la lluvia y a quien ha aprendido a bailar bajo esta.
He oído críticas de un ángel y poco después unirse este con el diablo.
He visto agradecer a quien no ha hecho nada y ni una mueca de agradecimiento para aquel que lo ha hecho todo.
He visto palabras que salen del corazón y corazones tristes por falta de palabras.
También he comprobado que no es cuestión de cantidad sino de calidad.
Es cuestión de superar, aprender, olvidar y callar.

domingo, 18 de septiembre de 2016

LOCA

No sé qué me pasa.
Creo que me estoy volviendo loca en este mundo de idas y venidas.
No entiendo qué me sucede.
Que lo tenía completamente claro pero, me estoy liando.
De verdad que no me comprendo.
Llevo mucho tiempo sosteniendo esto y me estoy comenzando a cansar.
Verás, te lo explico:
Se trata de una bolsa con dos asas, hecha para que la usen dos personas, una asa para una persona, y la otra asa para la otra.
Me siento extraña.
La verdad es que ya no sé ni lo que quiero.
Me culpo y me perdono.
Creo que he pensado tanto en el bienestar ajeno que me he olvidado del propio.
No sé si me entiendes.
Yo también merezco vivir y la vida ahora resulta difícil, saco fuerzas, pero lo hago de forma autónoma.
Quizás no lo comprendas.
No me ha quedado otra que continuar sola.
Igual te estás rayando.
Te aseguro que te entiendo, pero llevo demasiado tiempo entendiendo y a mí pocas personas me entienden.
Te explico de qué se trata.
Se trata de huir, de caminar por lugares que no he pisado antes, de hacerme novata ahora, ahora que fui veterana.
Pero te sigo diciendo.
El lugar es distinto, la zona es diferente, las personas de allí no me son conocidas.
Sí, así es.
Estamos hablando de un mundo por descubrir, un lugar donde formarme persona, donde crecer como tal.
No lo sé.
No puedo asegurar nada en un futuro porque este va y viene y me tiene irreconocible.
Que me estoy liando. Que puede ser incomprensible. Que estoy cansada de sostener tanto peso, peso de ambos. Tengo mis dudas. Merezco quererme porque he tenido problemas de salud, me he dejado de lado. Necesito facilidad en esta vida. Estoy sola y no sé si quiero eso. Empatizo con todas las situaciones, pero pocas situaciones empatizan conmigo. Sé que voy a continuar, decido ser fuerte. Ni me quiero rayar ni quiero que te rayes. Necesito huir, aunque no huya de nada ni de nadie. Pero ahora toca eso. Y hoy ya no te puedo prometer nada de nada.

jueves, 8 de septiembre de 2016

CASTILLO DE ALMA

Abrazar a un familiar al que quieres con toda tu alma y la carretera se ha situado en vuestros caminos. Sonreír a una niña pequeña que te transporta a la época de tu vida en la que tú eras como ella. Comer un helado que quiere dejar un pedacito de sí en tu camisa recién lavada y planchada. Mirar al cielo creando formas con la maravillosa herramienta de la imaginación. Pasar por la puerta de una casa donde has pasado la mitad de tu vida en cuerpo y alma y la otra mitad en alma, solo. Derramar una lágrima, tras otra, escuchando esa canción que despierta tus seis sentidos. El sexto se trata de ese amor incondicional que regalas por donde pisas haciendo que crezca hasta la hierba pisada, la hierba que tiene un color amarillento, esa por la que no apuesta nadie. Ese movimiento de mano para decir un, no "adiós", si no un "hasta pronto" a esa persona que parte hacia un capítulo mejor. La voz de esa persona que no te puedes quitar de la cabeza mientras que se ruedan episodios de tu vida en un lugar llamado "tu ser". Emocionarte mientras ves un documental donde heroínas dan la luz a ese ser que llevan en sus entrañas desde hace nueve meses o menos y les han dado la oportunidad de aprender lo que significa amar a alguien. Esos lunes que te dan la vida que te han quitado esos sábados. Esas tardes de chocolate caliente con pastas mientras lees un libro o ves una película que te ha emocionado hasta tal punto que el sofá está lleno de pañuelos usados. Charlas con esa hermana que entiende lo que te pasa y si no lo entiende, te escucha y te respeta. Que aunque no te comprenda, no te juzga, porque siempre estuvo ahí y lo sigue haciendo. Borrar poco a poco los recuerdos de esas personas con las que compartiste mucho más que años, compartiste la vida aunque ahora se la hayan entregado a ... suspirar sin poder acabar la frase porque sabes que no merece la pena, quieres que corra el tiempo, pero el tiempo ni corre ni se detiene, el tiempo necesita su tiempo para que transcurra y cree las historias que caracterizarán tu vida, con la que crearás la historia que vivirás más a fondo, que vivirás en primera persona. Ver cajones vacíos pero que sabes que a partir de ahora llenarás con aquello que merece más la pena. Continuar el viaje con otra maleta donde guardar aquello que llevas contigo, llevas ya muchas maletas, lo sabes, todas y cada una de ellas te las vendieron como la mejor del mercado pero ha llegado un momento en que se ha roto, en que ya no tiene arreglo y cuando has ido a quejarte, los responsables de esa garantía se han lavado las manos. Sé que has dejado de confiar en maletas, pero llevarlo todo a tus espaldas no es fácil, por eso has comprado recientemente otra y la estás comenzando a usar. Sacar otra tirita. Tomar una infusión con hielo en verano. Desnudarte en cuerpo y alma ante ti, ante tus miedos, mostrarlo todo ello ante la persona que lleva viviendo contigo desde ese diecisiete de noviembre. Tatuar en la piel aquello que es básico para ti, porque en tu alma lleva tatuado nueve meses antes que llegaras al mundo. Confiar cada día un poco más en esas posibilidades que te demostraste a ti misma que existen. Reír entre medias. Pensar en ese periódico en el que finalmente no publicaste ese episodio amargo que deseabas que conociera todo el mundo. Mundo que está donde no le corresponde. Correspondencia que no encaja con todo lo que una vez soñaste, una tras otra. Ahora representas aquello en lo que nunca creíste pero la vida te ha enseñado que debes mostrar al mundo que también se puede. Amor que duerme en tus noches de ansiedad de la mano de un peluche que dice que me quiere. Pintarte los labios color rojo para llenar de señales aquello que besas, zapatos de tacón para rasgar el suelo. Promesas que no se cumplieron a los dieciséis porque entiendes que cada momento se vive cuando tiene que ser, ni mas ni menos. Transportarte a esa playa que arrastra olas hasta tus pies o tu mente. Abrazar a tu madre y susurrarle que es lo mejor que te ha pasado en la vida. Conocer lo que significa amar como si te mordieran el alma. Alma que muestras desinteresadamente. Planes que no se han hecho y que no tienes ganas de hacer. Que es que ahora dices que te quieres dejar lleva. Que si duermes sobre una toalla de seda, esta te puede transportar hasta París, la ciudad del amor. Y que entiendes que el amor también se puede encontrar en un Londres nublado que mucho antes de lo que piensas pisarán tus pies. Sonreír al castillo de tu pueblo porque es curioso cómo algo en ruinas puede ser precioso al alumbrarse con la extraña luz de unos fuegos artificiales. El significado del ruido de cada fuego estallando en el cielo quedará por siempre en ti, porque hay un cachito que no se comparte; solo Dios lo sabe por ser cómplice.

sábado, 27 de agosto de 2016

A ti, fiel amigo...

¿Qué te pasó? En realidad ¿qué te pasaba? ¿Por qué no nos lo contaste? ¿Por qué no lo hiciste?
Tú que eras quien alegraba las mañanas grises con la mejor de tus sonrisas, tú que no podías parar de reír, tú que eras la pesadilla de los profesores porque no parabas de hablar, por ser un guasón.
Tú, querido amigo, que te quedaba tanto por vivir, tanto por lo que luchar, tantas sonrisas por sacarnos a los demás, tantas asignaturas por superar, tantos cortos por realizar, tantas academias por visitar.
Tú, que no parabas de hablar, ¿por qué no lo dijiste? ¿por qué lo viviste en silencio hasta que ya no pudiste más? ¿Piensas que los demás somos héroes superiores a ti? ¿Realmente pensabas eso? Porque si es eso lo que rondaba tu mente estabas muy equivocado, los demás somos héroes y heroínas que luchamos diariamente con nuestros miedos como buenamente podemos.
Mírame a mí, no soy más que tu, han pasado siete años, cinco meses y cinco días y aquí me hallo escribiéndote porque te echo de menos, porque te he echado de menos durante todo este tiempo, porque te he llorado y te sigo llorando, porque no puedo ver tu tumba, no puedo leer el nombre de un amigo y compañero de la infancia sobre una lápida, no es real, lo he hecho y sólo quería pellizcarme hasta que alguien me despertara de esa pesadilla,...pero finalmente era realidad, no había pellizco, no había pesadilla, solo realidad dura.
Nunca hubiera imaginado que la primera vez que visitaría un cementerio sería junto a una clase de compañeros de instituto para llevar un ramo de flores a un compañero, es tan...¿peliculero?
Veo a tu madre y te veo a ti, llevo todo este tiempo queriéndole preguntar un sencillo ¿cómo lo llevas, Loli? Pero no soy capaz, no he sido capaz de volver a pisar tu tienda, porque sería raro que no apareciera un moreno de ojos grandes que viniera de una academia y nos sacara una sonrisa a cualquiera de nosotras. No soy capaz, es ahora cuando alguna vez me paro a ver el escaparate, pero es que el niño de maniquí se parece tanto a ti...desde pequeña pensaba que era como tú, que no había oro que se pareciera a ti.
Tu tío ya no ha vuelto a ser tu tío, ya no saluda con esa sonrisa que le caracterizaba, ¿cómo va a sonreír una persona que era como tu padre?
¿Y tu padre? Apenas lo vi hace unos días pero no lo veía desde tu entierro, me han dicho que sigue yendo al campo, debes ser tú quien le esté dando la fuerza para pisar nuevamente ese lugar, porque si no, no hay fuerza humana que se enfrente diariamente a la misma pesadilla que vivió un veintidós de marzo de dos mil nueve.
La clase no volvió a ser la misma desde tu partida, dejaste a un trío roto en un dúo que ni hablaba, dejaste un pupitre que no quería que nadie tocara, no había más riñas, jo..., ¿por qué lo hiciste? ¿por que te fue permitido? Solo Dios lo sabe
Nadie ha vuelto a ser la misma persona desde tu partida, porque hay traumas que no se superan jamás, no hablo mucho de ti últimamente hacia el exterior porque creo que pueden pensar quienes me rodean que esto es algo que ya debería estar superado, pero yo no lo superé y sinceramente, me cuesta creer que alguno de los que estábamos allí, llorando por tu partida, lo haya superado.
He aprendido a vivir sin ti pero superarlo creo que no lo superaré, he topado con fotografías en mi casa donde apareces tú y con recuerdos en los que estás tú, con un vídeo de nuestra primera comunión donde apareces tú, y los tuyos...nuestra confirmación
Recuerdo que querías ponerle un equipo de música al coche, ¿por qué no llegaste a hacerlo? Quedaba un verano lleno de polígono donde podíamos haber bailado aquella música que hubieras elegido para tu equipo.
No voy a olvidar la mañana en la que me enteré de que te habías ido, y mucho menos la forma, será algo que no podré terminar de imaginar en mi cabeza.
Tampoco es que te reproche nada pero cuando no entiendes las cosas sueles enfadarte con el mundo, porque tenías tan solo dieciocho años y toda una vida por delante, y ... no es justo que tú, un alma buena, llena de amor, y sin una pizca de daño o maldad, se fuera, de una forma tan silenciosa.
En verdad cuando veo a tu madre por la calle me da un poco de apuro, es una extraña sensación, no de culpa, pero si puedes evitar dicho momento, lo haces, porque al verme ella se puede acordar más fuertemente de ti, de su niño, de su único niño, del niño de su alma, de su corazón, por el que tanto luchó y por el que sigue luchando...
Quiero que sepas que vives en mí todos los días de mi vida y que cada paso que he ido dando en la vida he pensado en ti porque tenías mi misma edad y tú estarías dando otro paso parecido, así como cada diez de agosto recuerdo que es tu cumpleaños.
Querido amigo, te aprecio, te he querido y te sigo queriendo porque eras una persona que se hacía querer por todo el mundo que te conocía, sigue dándonos fuerza como lo has ido haciendo desde ahora desde el cielo. Aunque terminara en la otra punta del mundo no podría olvidar a un compañero como tú.

miércoles, 22 de junio de 2016

PRINCIPIOS DE UN MOMENTO.

Me ha sorprendido en mi despiste el estío y con este todo aquello que lo decora y lo hace ser lo que es.
Me ha encontrado con la mente en otros lugares y ni me he enterado que ya estaba en él cuando, por curiosidad, he ido a consultar el almanaque.
Ha sido entonces cuando he inaugurado la temporada de cenas en el patio, ya que me ofrece la oportunidad de tomar alimento unido a la brisa fresca que tanto añora esta tierra extremeña.
He llenado el vaso de agua porque es lo que más me refresca en este tiempo, además la garganta se me suele secar de tanto hablar y mi amiga, el agua, me es fiel desde hace mucho tiempo.
Me he incorporado a partir en pequeños trozos esa tortilla francesa que, casualmente, hoy me ha salido bien.
Y me he puesto a masticar y he echado de menos esa agonía a mi lado que producía sonidos con su garganta, pidiendo que le arrojara algo de comida. Y he mirado a ese cuenco de agua que había y me he vuelto a enterar que ya no está.
Veo la puerta de su cuarto medio cerrada y me da la sensación que en cualquier momento va a ser abierta con su hocico pero ya ni el aire la abre.
Me he tomado un yogur y no puedo rebañar lo que queda, por eso acostumbraba a dárselo a mi amigo porque lo dejaba como los chorros del oro.
Hoy observo a una perrita abandonada sobre el suelo del patio de mi casa y me da pena no podérmela quedar, le miro sus ojos y me hago una ligera idea del calvario que ha debido vivir y por el temblor de su cuerpo acierto que han quedado secuelas. Se ve buena, tan buena que ni ladra, ni apenas come.
La miro y me mira y parece que me quiere decir con su mirada que se queda conmigo y es como si me diera las gracias con su aspecto facial. No me importa que se quede en casa hasta que se le encuentre un hogar y una familia que desarrolle el verdadero significado del ser humano; pero no me la puedo quedar.
Me duele quedármela, es como si le estuviera siendo infiel a mi amigo, como si no me importara que ya no esté aquí. Es como si quisiera borrar el tiempo y el conjunto de historias vividas. Como si el egoísmo me definiera, como si llevara a la práctica el dicho de "un clavo saca otro clavo", y es que no puedo ni por él ni por ella, que ni hace un mes que nos dejó junto a sus hijitos. Me duele mucho la pérdida de mis animales, me parece injusta las formas, el modo, si me parecía injusto el dolor de Boby, me parece que lo de Luna ha sido un trago muy difícil que no merecíamos, ni ella ni sus hijitos ni nosotros, que somos amantes de los animales; una auténtica injusticia que no la damos a probar a nadie; si me permiten les diré que ha sido una tragedia, una de las tragedias más feas que he vivido y que a su vez ha unido de nuevo a esta familia, porque no nos hacemos daño, pretendemos no hacérselo al otro, y es por ello que ni tan siquiera mencionamos el tema.
Siento no poder adoptarte, pequeñita; pero he de ser fiel a mis principios y estos me dicen que le he de guardar respeto a quienes me respetaron, me recuerdan que estoy de luto por su pérdida y me impiden que rehaga la vida animal que siempre me ha acompañado en mi vida.
Buena suerte, mientras tanto, no te abandonaré.

martes, 10 de mayo de 2016

MADURAR

He conocido el verdadero amor porque cerré los ojos dispuesta a madurar como ser humano; quería avanzar en un camino en el que me había quedado estancada por completo sin darme cuenta durante un tiempo.
Cambié la forma de pensar de modo totalitario y me acostumbré a caminar en una vereda más sencilla y más humana.
Mis días habían cambiado desde que abría los ojos en la mañana hasta que los cerraba en la noche, e incluso puede darse el caso, y se ha dado, que en la noche tenía sueños más bonitos.
Aprendí a caminar sin correr porque me percaté que las prisas no traían nada bueno, pero miré hacia atrás y no solo corría sino que volaba.
Me levantaba con una sonrisa y me acostaba con otra porque durante el día la mantenía y eso me encantaba.
Los días fueron bellos y la vida comenzó a resultar más bonita y el mundo un lugar más salado y dulce donde vivir.
Sonreía y reía a carcajadas, recordando ese cosquilleo que tenía de niña y he vuelto atrás y he regresado al presente una y otra vez, he disfrutado y he comenzado a soñar con los ojos abiertos.
Me he adaptado y se ha adaptado y he dejado atrás un montón de prejuicios con los que estaba cargando en un viaje en el que no me hacían falta.
Por supuesto que tuve que acostumbrarme a comentarios inoportunos y que no me ayudaban pero eso es algo con lo que contaba y lo he llevado bien desde el principio, cuando los escuchaba solo sonreía, tomaba aire y me alegraba de haber sido afortunada en la madurez.
Me he dado cuenta que somos nosotros mismos los esclavos de nuestras malditas leyes absurdas acerca de prejuicios que no van a ninguna parte, prejuicios que se esfuman cuando intentas encontrarles explicación o cuando te preguntas el porqué, cuando ves que no existe justificación alguna, que esta se esfuma porque no tiene base.