sábado, 20 de junio de 2015

LO QUE NUNCA ANTES...

Voy a decir algo que creo que con anterioridad no he escrito en ninguna de mis entradas "la vida es para sentirla, porque la vida es sentimiento".

Disculpen pero, no siempre la vida es para disfrutarla porque, pienso y déjenme que exprese humildemente que eso es de algún modo un insulto para aquella persona que esté luchando contra una enfermedad, que su mayor logro sea una medio sonrisa al día y su batalla sea dar una vuelta a la manzana como mero ejemplo de una infinita lista de circunstancias de las que no soy consciente de su totalidad obviamente.

De igual forma, también es un insulto decir que la vida es un sufrimiento, porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante, a las personas a las que la vida les esté yendo bien o estén saboreando sorbos que caen del triunfo por el que durante un tiempo lucharon y hoy, ganaron, también es un insulto decir que la vida es una mierda, porque eso sería no ser objetivos pero sí egoístas.

La vida es para sentirla y para aprender de cada sentimiento, tanto el sentimiento de una herida hasta que cura para poder valorar lo que significa estar bien y no tener ni un rasguño o roce, tanto sentir cada carcajada que ahonda en el alma para saber valorarla tan bien que se eche de menos cuando lo que realmente ahonde en el alma sea el dolor de un llanto inaguantable.

Es sentir, pero sentir de forma consciente, para aprender en cada huella que ahonda en el camino diverso de la vida.



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