jueves, 8 de enero de 2015

HOJA EN BLANCO

Creí que sería para siempre. Uno de esos "siempre" que aparecen en los cuentos de príncipes y princesas. Un "siempre" como el de "...y fueron felices para siempre", pero no.
He dejado ese capítulo guardado y he tomado otra hoja de papel para seguir escribiendo,  para seguir viviendo. Necesito la sonrisa de un niño, la madurez de una mujer y la pureza de un bebé.  Necesito salir y abrir los brazos para recoger todo lo que pueda pero, sobre todo, para dar todo lo que pueda de mí.  Necesito sentir cada momento sin pensar si lo estoy haciendo bien o mal.  Necesito tropezar me para aprender pero, también beber de la fuente de la felicidad para no retroceder. Necesito ser yo y conocerme bien.  Ver las cosas desde otra perspectiva y gritar para que le den cuerda a esos objetivos que un día me propuse conseguir y no los voy a dejar ahí.  Voy a seguir adelante porque es el único camino existente y voy a reír y llorar cuando quiera.  Voy a llenar esta nueva hoja de sentimientos y no de planes ni pensamientos. Quiero que cuando vea esta hoja me llegue a todos mis sentidos el aroma de las veinticuatro rosas.

C.M.G