sábado, 5 de septiembre de 2015

VERDAD

Pues la verdad es que aquí estoy viendo cómo la tortilla ha dado la vuelta sin que me diera tiempo ni a colocar la sartén. La verdad es que aquí estoy pensando, que es lo que últimamente más practico aunque no es un deporte muy aconsejable.
Y vaya...sin saber cómo ha podido suceder te estoy comenzando a querer y me estoy convenciendo de qué quiero lograr en este paseo que ni sé cuándo ni cómo ni dónde ni porqué acaba ni lo quiero saber.
Eso sí, lo jodidamente bonito realmente es comenzar a quererte pero...también comenzar a quererme que ya tocaba y eso...eso, déjame decirte que no me lo esperaba.

sábado, 20 de junio de 2015

EL DISFRAZ

Dicen que el mundo da muchas vueltas y es cierto.
A veces las personas vamos diciendo cosas por aquí y por allá que son inciertas pero esta; esta es verdad. Una de esas verdades como puños.
Y es alucinante como en un chasquido de dedos la vida cambia,  lo que te puede cambiar la vida.
A veces cambios positivos y otras,  cambios ... del otro tipo.
Y adaptarse no es fácil. Es una tarea que conlleva su tiempo, mucho tiempo, en ocasiones, la vida misma con su día a día. Pero no queda otra. Yo firmaría para no tener que hacer tantas adaptaciones. Que también dicen que de todo se aprende y no lo dudo pero me gustaría no aprender durante un tiempo.
Es como si quisiera ir al colegio pero para sentarme solo en la silla y sentir su creación, y reposar los brazos en la mesa e incluso la cabeza girándola hacia la ventana y, escuchar el silencio de la clase, que también lo tiene. Y sentirme enamorada del aula, que ese sentimiento también se puede desarrollar porque...ir al colegio no siempre es un rollo. El colegio no es odioso. Debemos desprendernos de ese odio y crear amor hacia el mismo. Que no haga falta ver cómo se destruye el colegio para comenzar a echarlo de menos.
Y que puede ser que haya ido al colegio y haya hecho todas estas cosas pero siempre todo tiene tanto movimiento ...y tengo que estar adaptándome constantemente que...que me canso.
Pero no es cansancio, lo de ahora es miedo. Me desnudo diciendo que tengo miedo porque, a veces algunas adaptaciones no son tan positivas y tengo miedo de que sea el caso. Tengo miedo, es más, este miedo se ha llevado algo de mi,  no sé definirlo pero me falta una pizca de esencia que igual no valoré cuando la tuve pero noto que me falta.
Y mi mundo y este texto está dando miles de vueltas para, finalmente, decir gritando que el monstruo de ayer se hizo pequeño al aparecer otro, y que ciertos animales indefensos los disfrazamos de monstruos cuando al fin y al cabo no son nada más que dóciles animalitos que comenzamos a valorar cuando sentimos que ha llegado el monstruo de verdad.
Sólo pido que este monstruo termine siendo un dócil e indefenso animalito que solo necesita mi cuidado y no este miedo.
Es lo que ahora pido.

LO QUE NUNCA ANTES...

Voy a decir algo que creo que con anterioridad no he escrito en ninguna de mis entradas "la vida es para sentirla, porque la vida es sentimiento".

Disculpen pero, no siempre la vida es para disfrutarla porque, pienso y déjenme que exprese humildemente que eso es de algún modo un insulto para aquella persona que esté luchando contra una enfermedad, que su mayor logro sea una medio sonrisa al día y su batalla sea dar una vuelta a la manzana como mero ejemplo de una infinita lista de circunstancias de las que no soy consciente de su totalidad obviamente.

De igual forma, también es un insulto decir que la vida es un sufrimiento, porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante, a las personas a las que la vida les esté yendo bien o estén saboreando sorbos que caen del triunfo por el que durante un tiempo lucharon y hoy, ganaron, también es un insulto decir que la vida es una mierda, porque eso sería no ser objetivos pero sí egoístas.

La vida es para sentirla y para aprender de cada sentimiento, tanto el sentimiento de una herida hasta que cura para poder valorar lo que significa estar bien y no tener ni un rasguño o roce, tanto sentir cada carcajada que ahonda en el alma para saber valorarla tan bien que se eche de menos cuando lo que realmente ahonde en el alma sea el dolor de un llanto inaguantable.

Es sentir, pero sentir de forma consciente, para aprender en cada huella que ahonda en el camino diverso de la vida.



jueves, 18 de junio de 2015

PATALEO INFANTIL

De repente me sorprendo pataleando para despertar de una pesadilla y gritando que quiero volver a ser niña y que,  me digas bien bajito y al oído que todo va a salir bien, llegando de ese modo a un estado de relajación bien agradecido.
Pero si algo aprendí en esa niñez de la que hablo es que... no hay marcha atrás en el tiempo
Y nadie me puede asegurar que todo vaya bien, aunque no por ello tiene que ir todo mal. Y tampoco nadie me puede convencer de que me relaje porque en esta situación de incertidumbre la calma no es precisamente alcanzable.
Pero necesitaba decir que quería volver atrás porque a veces enfrentarte a la realidad es un paso verdaderamente duro y a la vez admirable.
Pido solo una cosa y esa cosa es que todo vaya bien, por favor.


domingo, 7 de junio de 2015

AMIGO

Llevaba una sucesión de horas intentando crear magia traspasando esas filas de palabras coordinadas a su cabecita. Algunas eran capaces de formar esa magia pero otras, por el contrario, estaban demasiado arraigadas al libro como si hubieran hecho un contrato con este de por vida.
Tuvo que cerrar las puertas de esa magia por un rato para ordenar esas palabras y dejar hueco libre para poder continuar con las que le quedaban.
Fue acercando sus pies y todo lo que este sostenía hacia la puerta que daba al patio; la abrió. Dio tres pasos y medio y, suspiró al tiempo que elevaba su mirada al cielo; este lucía brillante. Noche estrellada. Las perlas que vestía el cielo eran tan preciosas como inalcanzables. Es lo que tienen ciertas cosas bellas…
A eso, un hocico rozó su pierna izquierda. Fiel amigo peludo había dejado su preciosa cama de cartón al sentir su presencia en el patio de su casa.
¡Amigo mío, qué poquito pides y cuánto das, qué inmenso eres, con qué facilidad expresas tus sentimientos a través de ese par de ojos que me miran fijos! ¡Qué lealtad canina, qué amor tan grande desprendes, y qué corazón más lindo luces, como una de esas estrellas que se pueden ver pero no tocar; solo que a ti te tengo más cerca!
Tenerte sí que es magia.
Gracias por todo. Homenaje a mi perro, porque los homenajes se hacen en vida.

martes, 12 de mayo de 2015

LO QUE FUIMOS

Recuerdo que por aquel entonces conseguimos ser uno.
Uno, sin más.
¿Lo recuerdas tú también?
Yo lo recuerdo como si se tratara de ayer.
Fuimos uno.
Uno fuimos.
Lo recuerdo, con todo lo que aquello conllevaba.
Lo recuerdo como si de hoy se tratara.
Hablábamos con la mirada.
Los días grises se convirtieron en luz.
Pero ahora soy yo, ...y tú.

jueves, 12 de marzo de 2015

PEQUEÑO



La oye pero no la escucha, la ve pero no la mira,…
Alza su brazo bruscamente y tropieza este con una cera, una cera del color del melocotón e invierte el mismo recorrido, marcha atrás; sus ojos, color avellana, observan algo que nadie ve, algo que está muy lejos, tan lejos que solo el poder de su mirada logra capturar. Al mismo tiempo golpes sin razón da sobre un folio tan arrugado que parece que se tratara del envoltorio de un regalo recién abierto, golpes, uno aquí, otro allá, otro más,… rápidos, muy rápidos,…se acerca  y lo mira,…golpes a compás de reloj.
Reloj que ahora marca la hora de realizar la ingesta pequeña, esa ingesta para amansar a las fieras de la panza,…Abrir la cremallera, coger el regalo alimenticio envuelto en papel de ese que brilla, de ese papel con el que hacíamos pelotas con las que entretenernos cuando no había tanta tecnología y cuando aún las calles estaban llenas de pequeños futbolistas, de minis papás y mamás, cuando las calles estaban llenas de sueños e imaginación por doquier… ; desenvolver ese papel plateado, tirarlo a la papelera, transportar el avión a la boca, masticar, tragar, satisfacer,…
-          Mira, tu mochila, es la hora de la merienda, cariño-
La oye pero no la escucha, la ve pero no la mira,…
-Verás, te ayudo a abrir la cremallera, mira ¿ves? Se tira de aquí, venga, ¡ahora tú solito! - Cremallera estancada. La tiene sujeta pero no la siente, la mira pero no hace nada.
- ¡Ay! No te preocupes, yo te ayudo y tiramos los dos, ¿vale?, así,- Tiran pero,…solo tira ella- ¡a ver, ahora lo vamos a desenvolver, a ver qué traemos hoy!- Se lo da y el príncipe de la mirada lejana, tira un poquito pero… se cae- Bueno, ya lo abro yo, hoy las manos están cansaditas, a ver qué tenemos… ¡Anda ya! Pero si es un sándwich de nocilla, mmmmmmm ¡qué rico! ¡Y qué grande se va a poner mi príncipe!, beso en la mejilla…y a ver qué hay por aquí,… a ver, a ver… ¡Toma ya! Un zumo de naranja, ¡Madre mía! ¡Qué pintaca! ¡Te vas a poner como Popeye!….Parece que sonríe, pero no, no hace nada.
Se lo da y come, parece que la mirada es algo más cercana…abre la boca, grita ¡Aaaaah! y calla. Parecía que había venido, ha venido pero se ha ido, saborearlo ha sido cuestión de…nada. Retiene sus lágrimas, impotencia siente ahora, pero eso no sirve, eso no da alas, sonreír es lo que necesita para que en su mundo produzca algo, aunque no parezca casi nada, “se va a poner bien” piensa, “él ya está bien, solo necesita tiempo, ¿tiempo? ¿cúanto más? ¡calma! ¡caya!” Un grito a su pelea emocional interna, un grito para estar más relajada, vuelta a la realidad, se sienta a su lado y le habla, le canta canciones de clase, hasta nanas, es su niño, es un niño especial, es un niño más, lo ama. Lo ama como a todos, se preocupa demasiado pero es necesario, intenta estimularlo, piensa  “¡por favor, habla!” No sirve de nada…
La oye pero no la escucha, la ve pero no la mira,…
Tiran los desechos, le ha llegado energía a sus manos, caminan al patio, el timbre sonó hace rato, la compañera vigila al resto de los niños, hoy Samuel está algo más flojito, pero no pasa nada, sus compañeros tienen cuatro años, el también, aunque va un poco más despacio, calma. Tardará lo que necesite, no le faltará de nada. Ambos pasean hacia el patio, allí hay lluvia de alegría, suelta la mano del pequeño,- ¡Anda, ve con los amiguitos!- le dice agachada, mirándole a los ojos…
La oye pero no la escucha, la ve pero no la mira,…
Se vuelve junto a sus compañeros, aún sigue dominando el género femenino en la manada, de vez en cuando aparta la mirada, quiere supervisar al pequeño pero sabe que lo ha de hacer desde la distancia. –“ Samuel no juega a nada”- comenta una compañera,  se hace el silencio en la casi femenina manada, ella baja la mirada, necesita abrazarlo, Samuel si juega a algo, pero nadie lo entiende, solo ella, ella sabe que está en su precioso mundo, de dragones y de hadas, de seres sin nombre, de paz y de aromas dulces, de cumpleaños con piñatas, de alegrías y sonrisas, que poco a poco saltan en su cara.  Se coloca tras él, le toca suavemente el hombro diestro, se agacha, lo mira durante un largo rato en que el griterío de los peques acompaña a sus miradas, miradas que se chocan aunque estén calladas.
La ve pero no la mira,…
Abre la boca el pequeño Samuel, la mirada es más cercana, lo siente, lo sabe, ella no dice nada, mantiene el silencio, un silencio que se rompe cuando el pequeño príncipe dice:
-          Ma…má…
Lágrimas de esperanza


Seis años

Hay vacíos que nunca se llenarán.
Hay recuerdos que nunca se borrarán.
Hay personas que nunca se olvidarán. 
Hay momentos que jamás se revivirán.

Y hay un rincón que guarda tu nombre, 
un nombre que tengo en mi mente
que suena constantemente 
que no hay nada ni nadie que lo borre.

Hay una infancia vivida juntos
y miles de historias en común, 
me duele saber que no estás aquí
sin embargo, me alivia hablar de ti.

Es una forma de tenerte más cerca,
es un modo de liberarme.
Es una forma de gritar "Te quiero"
y decir a voces: ¿Por qué te tuviste que ir, compañero?

jueves, 8 de enero de 2015

HOJA EN BLANCO

Creí que sería para siempre. Uno de esos "siempre" que aparecen en los cuentos de príncipes y princesas. Un "siempre" como el de "...y fueron felices para siempre", pero no.
He dejado ese capítulo guardado y he tomado otra hoja de papel para seguir escribiendo,  para seguir viviendo. Necesito la sonrisa de un niño, la madurez de una mujer y la pureza de un bebé.  Necesito salir y abrir los brazos para recoger todo lo que pueda pero, sobre todo, para dar todo lo que pueda de mí.  Necesito sentir cada momento sin pensar si lo estoy haciendo bien o mal.  Necesito tropezar me para aprender pero, también beber de la fuente de la felicidad para no retroceder. Necesito ser yo y conocerme bien.  Ver las cosas desde otra perspectiva y gritar para que le den cuerda a esos objetivos que un día me propuse conseguir y no los voy a dejar ahí.  Voy a seguir adelante porque es el único camino existente y voy a reír y llorar cuando quiera.  Voy a llenar esta nueva hoja de sentimientos y no de planes ni pensamientos. Quiero que cuando vea esta hoja me llegue a todos mis sentidos el aroma de las veinticuatro rosas.

C.M.G