martes, 30 de octubre de 2012

PAREDES

Mis dedos tocan como aquel pianista toca el piano, yo como aquella persona intentando expresar tanto que tengo dentro que va a rebosar no sé muy bien por dónde ni de qué manera. 
Tantas cosas que decir, tantos triunfos, tantas caídas, deslices, tantas cosas hechas con coco y otras un poco a lo loco.
Yo que no era de una manera la cual soy ahora. Yo que tenía miedo a la oscuridad he vivido en la más fea de las tinieblas y que creía que no aguantaría la soledad, me tuve que comunicar con las paredes, quienes con su tono blanco, color paz; me transmitieron la mayor de la tranquilidad y aún sabiendo que no expresan nada, me acogieron y aguardaron del frío y la calor y fueron cómplices de los momentos en los qué creía necesario regar el suelo con agua propia, agua salada, tal cual pareciera que estás en el mar, de estos momentos en los que abres la boca sin querer y zampas agüita salada.
Si esas amigas mías llamadas "paredes" hablaran...no habría quien las escuchara y si esas paredes escribieran todo lo que les conté se convertirían en escritoras profesionales.
Cuánto puedes llegar a madurar sin querer, sin tenerlo planeado en tu agenda.
¡Cuántas cosas te pueden llegar a ocurrir y cómo te puedes hacer profesional de algo de lo que no estudiaste!
Y qué decir ahora...Yo no me siento fuerte, para nada me siento con ganas de muchas cosas, considero que solo yo estoy en mi piel y que solo yo sé lo que puedo o no hacer.
Merezco tomarme las cosas de distinta manera a como antes me las tomaba. Merezco tranquilidad, pasito a pasito, adelantando y sin poner un pie atrás porque el camino está para andarlo hacia delante no hacia atrás.
Sería justo pues que todos los diplomas que te llevaste por caminar hacia delante te fueran arrebatados de las manos por darte media vuelta. Sería más que justo. Y yo que soy de las que hablo siempre de justicia he de dar ejemplo.