lunes, 23 de julio de 2012

EL TREN

Recuperarlo sería su mayor victoria...recuperar ese sentimiento que se ha esfumado en menos de un año pero no por ella. 
Recuperar momentos vividos, repetirlos una y otra vez...ese sería su mayor regalo, sería como la medicina que pondría cura a esa amargura en la que vive día a día, sería sentir haber recuperado algo que creía que estaría siempre ahí, pero ya vio que no... -"Las cosas llegan y se van" -le dijo la vida ahora- Pues hay trenes que o coges ya o se marchan sin ti y luego no puedes reprocharle nada al conductor.
Pues este le estuvo diciendo mientras ella se hallaba anonadada, que si se quería montar lo hiciera ya, pues era hora de partir, pero ella no respondió...Se quedó mirando al horizonte como si aquel aviso de aquel conductor no fuera con ella: -Señorita, ¿va a subir? el tren va a efectuar su salida y usted aún no se ha montado...
Eran palabras que se fueron esfumadas con el humo de aquel tren que se fue...Ese tren que espera todos los días a la misma hora en la misma estación pero que parece que ha cambiado de rumbo,pues ya no pasa por allí, ya no pasa...
Ella no falta a esa cita, nunca falta. Se le acelera el corazón sabiendo que se acerca el momento de que llegue el tren, suena el ruido del tren y su frenada pero cuando es esa justa hora, ese justo momento, no es ese tren el que pasa, es otro menos agraciado, más incómodo, ese no es su tren...ella lo sabe.
Y el conductor le vuelve a hacer la misma pregunta que aquel conductor cano de ojos claros le hizo hace ya un tiempo:-Señorita, ¿va a subir? el tren va a efectuar su salida y usted aún no se ha montado...
Pero ella ya contesta, sabe que esa pregunta va por ella: -No, es que este no es el tren, creo que esperaré un poco más. El conductor asiente con la cabeza, cierra las puertas y gira la cabeza hacia donde ha de mirar: el camino que le espera.
El tren se aleja. Ella mira al horizonte. Sus ojos se humedecen. Su rostro se nota algo mojado, entre sus labios pasan gotas de agua de mar, su cuerpo se estremece, siente frío y se ve sola en la misma estación sabiendo que el tren que espera ya no vuelve, pero ella no se quiere aferrar a esa idea tan triste y por eso no deja de asistir a su cita ningún día, le aconsejan que tome otro tren, que pruebe otra vida, pero por el momento ella se niega, no quiere olvidarlo, pues ir a esa estación aunque ya no esté al menos le trae un poco de fragancia que le hace remontarse al pasado no lejano aunque luego caigan lágrimas en ese suelo seco que poco a poco se moja...



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