viernes, 30 de marzo de 2012

¿QUÉ MÁS SE PUEDE QUERER EN LA VIDA?

Tengo unos padres que me quieren, que me ayudan, que siempre están ahí, que me dieron la vida un 17 de noviembre de 1990, alimento, cariño demostrado diariamente y hogar. Unos padres guapos por dentro y por fuera. Unos padres que me regalaron a mi hermana, que es el regalo más valioso que tengo y el regalo más lindo. Unos padres que nunca me obligaron a nada, que me dieron alas de libertad para elegir lo que yo más quería, es decir, ellos.
Mi hermana, más pequeña que yo, es un ángel caído del cielo, a veces, pienso que más madura que yo. Opuesta a mi, la quiero con toda mi alma y ella algo más callada me demuestra lo que yo siento por ella. 
Tengo una casa y una habitación enterita para mí en la que tengo fotografías de mi infancia, peluches, una guitarra que espera impaciente a que aprenda a tocarla. Una habitación donde guardo toda mi ropa y hago los conjuntos imaginándome ser diseñadora. En esa habitación tengo una fotografía de mis costaleras y colgadas las medallas de las dos cofradías con las que salgo como costalera, algo que siempre he deseado y que Dios me ha concedido la oportunidad de serlo; y otra medalla de un concurso en el que experimenté mis dotes como gazpachera. Una habitación donde guardo los regalos de padrino y donde puedo soñar con los ojos abiertos, donde me he relajado, también he llorado, he pasado momentos de relajación y de ansiedad extrema. Además de ellos tengo un perro y una gata, aunque para gata, la que más dejó huella fue Tina, mi primera gata, de la que tengo un recuerdo grabado en fotografía también en mi habitación. 
Tengo una amplia familia, cada cual con sus defectos y virtudes como todos, tengo un primo, que más bien es como mi hermano mayor que me da toques todos los días, y me dedica canciones y que junto a su hermano, también el "mío" me han ayudado en los peores momentos de mi vida y me han hecho reír siempre.
La familia crece, ya van cuatro niños, al último aún no lo conozco pero espero conocerlo pronto porque estoy impaciente.
He pasado penurias para poder ahora sonreír, he tenido que asumir errores para ahora alegrarme de conseguir aciertos. Me he dado cuenta que verdaderamente en mi vida son importantes aquellas personas para las cuales yo soy importante en las suyas. 
Me alegro de aquellas personas que algún día, con o sin maldad me hicieron daño, porque así me quité la venda de los ojos, y dicen que quien te hace daño también te hace fuerte. Sonrío aunque se que es perjudicial para las personas a las que no les guste verme feliz, pero, lo siento.
Tengo un Dios en el que creo y quien me ha dado todo lo que tengo, un Dios que me acompaña siempre. 
Tengo la oportunidad de estudiar, y eso que a nadie nos gusta, pues es el futuro y encima estudio lo que me gusta; tengo una biblioteca con todos los libros desde Infantil hasta los apuntes de 3º año de Carrera. Aunque no todas las lecciones te la enseñan los libros.
Con 20 años ya he tenido mis primeros 22 alumnos, pequeñines 22 corazones de 4 años que me han dado la vida; y mil historias que contar de ellos.
Tengo un blog, que también es un sueño hecho realidad y personas que lo leen. 
A veces me quejo, pero si empiezo a leer desde que he escrito, ¿a cuento de qué me tengo que quejar? Tengo todo en la vida, y quien ya no está físicamente, sé que Dios me da la oportunidad de tener a mi lado como ángeles de la guarda.
Dios sabe que solo pido Salud y Felicidad, que unidos forman la vida.


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