miércoles, 25 de enero de 2012

A MIS COMPAÑEROS

Cuando comencé 3º no daba crédito a que tuviera que asistir a la Facultad mañanas y tardes con viernes incluidos. Lo veía un poco negro, aunque, todo hay que decirlo, comencé con buen pie: piso nuevo, dueños magníficos, compañeras de lo mejor y un largo etcétera. Comencé, hice cambios de turno porque me coincidían las horas y bueno, me pataleé toda la Universidad para lograr una "estabilidad". Yo no sabía muchas cosas que tras este cuatrimestre he aprendido. He aprendido que los imposibles no existen; existen los difíciles pero no los imposibles. Aprendí que cuando uno se propone algo, puede hacerlo. He vivido en mis carnes los madrugones de los jueves para ir a una clase donde escuchar a un maestro que ha tenido mucha razón y de quien he aprendido muchas cosas, ese señor de los pelos revueltos como le digo, ese hombre algo desquiciado me ha enseñado muchas cosas; con lo cual lo mal que lo pasé cuando la anterior profesora de TIC me suspendió por décimas se vio recompensado con todo lo que he aprendido. Me he dado cuenta de que esa Señora de su Juan no es tan mala como pintan, es más, es un placer tenerla como profesora, porque si la tratas como tal te darás cuenta de que tienes a una de las mejores profesoras de la Facultad ante tus narices, con lo cual aprovéchala y deja de insultarla. He podido comprobar que hay circunstancias que evitas por todos los medios pero que sin saber por qué, esa profesora que un día te suspendió y de la que has hecho todo lo posible para no toparte con ella en el camino va y te toca en otra asignatura; ahí es donde te das cuenta del aguante que tienes y de que hay que saber recibir lo que viene y saberlo llevar lo mejor posible. Y ese Risto Mejide feminizado tampoco será para tanto, pues todos tenemos corazoncito y quien te hace daño, (si es que esta persona lo ha hecho) también te hace fuerte. Del despiste en persona destacaría esas cosas, escasas pero verdaderas que ha dicho y ese don de ponerse a dar clase pese a su problema Ahora te topas con un excelentísimo profesor doctorado en lengua que (no es por hacer la pelota, yo no pertenezco a esa condición, solo digo la verdad) te hace disfrutar de dicha asignatura con sus explicaciones, imitaciones y admiras su educación. En corporalidad hemos pensado más de una vez que no llegábamos, pero, aquí estamos con todo hecho, dándonos cuenta que hemos podido (y de volteretas y salto al potro nada). De ahí un buen profesor, aunque no sé que calificativo ponerle a la otra cara de la moneda aún. Me he dado cuenta que nosotros podemos, pero que un profesor que llega un mes y medio tarde es capaz de ponerse a la altura del resto aun sin ser su culpa la tardanza, ¡chapeau! por él. ¡Magnífico y el respeto en persona! La clase de sociales, algo más agria, pero en ella hemos sido nosotros quienes hemos ordenado el tema debido a la ausencia de orden de la que tocaba hacerlo. Que esa becaria, poco mayor que nosotros tiene un par de narices al ponerse ante nosotros y aguantarnos, al menos en el turno de tarde, porque chica la que le hemos dado a la pobre. He tenido la posibilidad de conocer a personas que no conocía, hacer nuev@s amig@s en ese turno de mañana a los que, si están leyendo esto como si no, les deseo lo mejor en las prácticas, que es un placer realizarlas y que ante todo, la disfruten día a día, momento a momento, niño a niño; es lo mejor, y os motivará para 3º. A mi gente de la tarde darle las gracias por lo bien que se han portado conmigo y lo bien que me lo han hecho pasar, sobre todo "mis risueñas". No todo ha sido dulce, también he conocido a personas demasiado infantiles que no merece la pena malgastar tiempo al hablar de ellas, solo decir que si así van a tratar a los niños, que dejen la carrera y esos dos puestos los dejen a personas que verdaderamente saben cómo tratar a las personas. A mi gente de 1º que un curso nos separó, deciros que seguimos manteniendo el contacto y que el año que viene seguro que topamos juntos de nuevo. He conocido a personas que merecen la pena y a otras que más bien dan pena, lo bueno es que de todo se aprende. No sé como saldrán los exámenes, por lo pronto llevo un ratito sin estudiar por escribir esto, pero también lo necesito, pues para mí, escribir son como unas alas que me dan para poder volar. Como decía no sé que nota numérica tendré, la verdad, es que ahora mismo es lo de menos. Me he dado cuenta de muchas cosas que desconocía y ahora solo se hará lo que se pueda, cada cual tiene un tope, cada uno es diferente, no es que seamos más inteligentes o más torpes, simplemente somos diferentes, no todos nos medimos con la misma regla. Hay que respetar los ritmos de cada uno y ser respetado. La soberbia no tiene que estar presente ni la prepotencia. Cada cual es maestro de si mismo y yo ya me he puesto mi nota.






No hay comentarios:

Publicar un comentario