domingo, 8 de enero de 2012

MICRORRELATO

Hubo una vez un príncipe apuesto, con bolsillos no muy llenos, y con una cabeza adornada de pájaros. Corre apurado para alcanzar el autobús. No llega. Siete minutos. Llega otro. Entra en este, pues cuando una puerta se cierra, otra se abre. Entra como vagabundo andante. De repente, uno de esos pájaros de su cabeza  le dijo: - nunca es tarde para bien hacer; haz hoy lo que no hiciste ayer. El apuesto príncipe pensó que sería mejor quitarse esos aparatosos auriculares que le hacían creer un rey de la música, pero, al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas gastar; y él no las sabía gastar. Desconectado de ese mundo musical, conectó con el mundo real, un mundo lleno de personas iguales pero distintas a las que poder analizar en ese viajar.




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