lunes, 5 de diciembre de 2011

LAS SIETE DIFERENCIAS

Ella tiene el pelo castaño oscuro casi negro; yo lo tengo castaño claro casi rubio.
Su pelo es rizado, el mío liso.
Ella tiene los ojos marrones casi negros; yo los tengo verdes.
Ella tiene dieciocho años; yo, veintiuno.
Ella es tauro; yo escorpio.
A ella le gusta “El Barrio”, a mí me gusta todo tipo de música excepto el rock y “El Barrio”
A ella le queda grande la talla “S”; yo con la talla “S” me puedo abrigar un brazo.
A ella le tienen que sacar las palabras con sacacorchos; yo no paro de hablar.
Ella se puede ir a la cama sin dar el beso de buenas noches; yo desde que estudio fuera llevo muy mal eso de no dar el beso de buenas noches.
Ella al escribir casi que rompe el folio con esa fuerza; de mi bolígrafo sale una tinta que casi ni se ve.
Ella sabe ahorrar; yo ni siquiera sé cuál es mi hucha.
Ella es de sociales: yo de letras puras.
Ella no puede con el inglés; a mí me flipan los idiomas.
Ella se emboba con los animales; yo me quedo bobita con los niños.
Su nombre es compuesto; el mío simple.
Ella tras cinco horas con tacones aguanta como si se los acabara de poner; yo tras tres horas subida en esos andamios, no soy persona.
En verano, ella bajo el sol aguanta quince minutos; yo al minuto pregunto: ¿ya han pasado los cinco minutos?
Ella consigue ponerse morena; yo parezco un cangrejo.
A ella le encanta la fiesta; a mí me tira el estar en casa.
Ella cuando sale llega una hora más tarde de la indicada; a mí ni siquiera me ponen hora porque ellos saben que llegaría una hora antes.
Ella dice expresiones como: me quedé en plan; acho tía, ¡Qué fuerte!; a mí esas expresiones me desquician.
A ella le gustan los esmaltes de uñas azules; a mi ese color en las uñas no me gusta.
Ella no es de llorar, es fuerte; a mí, las lágrimas se me saltan solas, hipersensible.
A ella le flipan las motos; a mí, los coches.
Ella no tiene color favorito claramente definido; el mío claramente es el verde.
A ella le molan los pendientes de madera y pequeñitos; yo los tengo pero no me los pongo.
A ella le encantan los cinturones; yo no soporto que algo me apriete el abdomen.
Ella prefiere pasar del tema; yo tengo que soltar las cosas claras y el café espeso.
Ella le pone pegas a casi todas las comidas; yo no hago ascos a casi nada.
Cuando ella se baña pone reggeaton y pachangueo; yo prefiero escuchar música tranquila como Adele, Tiziano Ferro...
Ella y yo no somos unas gotas de agua precisamente y como se ha podido comprobar, pero es mi hermana y una de las personas a las que más admiro y más quiero en este mundo. Gracias a ella he aprendido a ver las cosas de otras maneras más fáciles. La quiero tal y como es y no quiero que cambie, quiero que seamos esas hermanas distintas que tanto se quieren, enana te adoro.


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