jueves, 8 de diciembre de 2011

CRÓNICAS DE UN CUERPO RELAJADO

Cierra los ojos, estás más y más tranquilo...tu cuerpo descansa. Pensemos en un lugar tranquilo, una playa al atardecer, con la puesta de sol, todo un suelo de arena para nosotros, oímos como rompen las olas del mar en la orilla, pero lo hacen de una manera muy sutil, muy suave...estamos cada vez más tranquilos...Hacemos un recorrido por nuestro cuerpo que va desde los pies a la cabeza...Notamos que nuestros pies están más y más relajados, ...seguimos por las piernas, las cuales sentimos más y más pesadas...Ahora oímos los pájaros, que van ya a dormir...Seguimos por nuestro abdomen, que está muy tranquilo, muy relajado, realiza respiraciones que se palpan están tranquilas, y subimos al cuello, que también está relajado, nuestra espalda está pesada, parece que estuviera pegada al suelo dorado sobre el que estamos apoyados...Ahora nos centramos en nuestra cabeza, relajamos nuestra boca, pasamos la nariz, y de ahí a nuestros ojos, los cuales están cerrados, ahora estiramos nuestra frente mentalmente y la notamos relajada y notamos todo nuestro cráneo tranquilo. Notamos todo nuestro cuerpo relajado, tranquilo, además todo está en silencio, nadie nos interrumpe; solo las olas del mar, pero ellas solo nos facilitan nuestra relajación...descansamos, respiramos tranquilamente, y el toque final: una sonrisa de oreja a oreja...¿se puede estar más tranquilo?

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